El amor nuevo.

Todo amor nuevo que aparece

nos ilumina la existencia,

nos la perfuma y enflorece.



En la más densa oscuridad

toda mujer es refulgencia

y todo amor es claridad.

Para curar la pertinaz

pena, en las almas escondida,

un nuevo amor es eficaz;

porque se posa en nuestro mal

sin lastimar nunca la herida,

como un destello en un cristal.



Como un ensueño en una cuna,

como se posa en la rüina

la piedad del rayo de la luna.

como un encanto en un hastío,

como en la punta de una espina

una gotita de rocío...



¿Que también sabe hacer sufrir?

¿Que también sabe hacer llorar?

¿Que también sabe hacer morir?



-Es que tú no supiste amar...

Amado Nervo.

Despierta

14 de Febrero.

¿Que despierta en mi este día? 

Despiertan pasión, pasión por todo lo que amo, despiertan recuerdos de mi juventud, de sueños aun no olvidados o aun no cumplidos, despiertan ganas de estar ahí, junto a todo lo que quiero cerca, mi familia, mi profesión y lo que me falta por vivir.




Es el aroma del abrazo eterno que quiero dar a mis hijos, cuando los consuelo o los consiento. Es el beso de llegada o despedida para el amor de mi vida, son mis esperanzas y mis anhelos de lo que es desconocido, de esas metas que no he alcanzado y la promesa con la que me despierto todos los dìas.

Ruth.


Un día me juraste.

Eterno amor,un día te juré.
La eternidad cabía en el instante
En que al cerrar los ojos te besé.
Te amé con toda el alma estremecida,
Con la pasión de ser tu eternidad.
Loco de amor te amé como suicida
Por eso es cruel tener que despertar.
Tal vez jamás, tus labios en los míos,
Tenga otra vez temblando de ansiedad,
Pero yo sé que al fondo del olvido
Me llevaré tus besos, nada más.
Decirte adiós el alma me atormenta
Porque eres tú, mi vida, quien se va.
Ya lo sabrás de noche, cuando sientas
Tu corazón medir la soledad.

Corazón


Podrá nublarse el sol eternamente;

Podrá secarse en un instante el mar;


Podrá romperse el eje de la tierra


Como un débil cristal.


¡todo sucederá! Podrá la muerte


Cubrirme con su fúnebre crespón;


Pero jamás en mí podrá apagarse


la llama de tu amor.




Gustavo Adolfo Bequer.